Polaridades complementarias

La energía masculina aparece como un tipo de fuerza relacionada con la búsqueda, la iniciativa, la actividad, el movimiento: una energía que empuña, penetra, se afianza, consigue que se realice un trabajo, es decisoria y discriminatoria. Tiende a lo racional y a lo perfecto.
La energía femenina se asocia a lo receptivo, la pasividad, la espera, la relajación, la creación de flujos, relaciones, belleza, nacimiento. Tiene un carácter inclusivo. Nutre tanto como sofoca. Tiende a lo irracional e ilógico. Representa el misterio.
Todos, hombres y mujeres poseemos energía femenina y energía masculina.
De modo que mujer no es sinónimo de femenino y varón no es sinónimo de masculino.
Estamos constituidos por esta bipolaridad energética y lo que nos diferencia está dado solamente por el predominio de una de esas energías sobre la otra. Es una cuestión de grado: el varón es masculino- femenino con predominio de lo masculino y la mujer es masculino- femenino con predominio de lo femenino.
Cada ser humano necesita para vivir de ambas calidades de recursos.

Fuente: Jornadas AGBA- 2005

G. Klimt: "El beso"




Sayen Equipo Interdisciplinario*

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